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Boletín Abril 2005

 ENCUENTROS DE PRIMAVERA DEL BANCO MUNDIAL Y EL FMI UNA
VEZ MÁS, LOS RICOS NO SE PONEN DE ACUERDO SOBRE LA
CANCELACIÓN DE LA DEUDA MULTILATERAL


Iolanda Fresnillo, Observatorio de la Deuda en la Globalización, 20 de abril de 2005


Desde mediados del año pasado las reuniones del G7, del Banco Mundial y del Fondo
Monetario Internacional tienen en la agenda de discusión el tema de la posible
cancelación de la Deuda Multilateral de los países más empobrecidos. Sobre la mesa
hay principalmente dos propuestas, la británica y la estadounidense.


La británica, a la que han dado apoyo gobiernos como el de Canadá o Holanda, aboga
por una cancelación de la deuda de los países más empobrecidos y altamente
endeudados (se habla de una lista inicial de una veintena de países, principalmente
africanos) con el Banco Mundial, en Banco Africano de Desarrollo y el FMI. Esta
cancelación se financiaría con aportaciones adicionales de los países ricos a un fondo
que sufragara durante 10 años el servicio de la deuda de los países escogidos (aunque
no se tocaría el stock de su deuda). A esas aportaciones se añadirían fondos de una
posible venta de parte de las reservas de oro del Fondo Monetario Internacional. Hay
que señalar que esta posibilidad, intensamente defendida por algunas ONGs en los
últimos meses (como las redes Eurodad, Afrodad, Jubilee USA y CIDSE), recibió
recientemente un espaldarazo al hacerse público un informe del propio FMI en el que
se contemplaba la venta de un pequeño porcentaje de las reservas de oro del Fondo
como una posible vía para financiar la cancelación de la deuda de algunos países con la
propia institución.


Por otro lado, desde Estados Unidos se plantea que esta cancelación de deuda
multilateral se realice con fondos de las propias Instituciones Financieras
Internacionales. Esta opción ha sido duramente criticada por algunas ONGs, ya que
significaría una reducción de los recursos disponibles para ayuda al desarrollo que
estas instituciones ofrecen a los países más empobrecidos.


En este punto del debate, sobre de dónde tendrían que salir los recursos para esa
posible cancelación de deuda multilateral, tuvo lugar el 16 y 17 de abril la reunión de
primavera del Banco Mundial y el FMI. En el marco de la reunión de ministros de
finanzas del G7, que tiene lugar siempre un día antes de las reuniones del BM y el FMI,
el secretario del Tesoro de EEUU, John Snow, declaró que "no estamos convencidos de
los argumentos a favor del alivio de deuda del FMI, y no creemos que la venta de oro,
dentro o fuera del mercado, sea necesaria". De esta forma ponía en duda la necesidad
de cancelar la deuda con el FMI, y limitaba aún más la propuesta a la cancelación de
deuda del Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo, cerrando además la puerta
a una posible venta del oro para sufragar esa cancelación. La decisión, nuevamente,
queda aplazada hasta una nueva ocasión, pero parece que se impone la propuesta
estadounidense. La próxima cita, la cumbre del G8 en Gleneagles, Escocia, del 6 al 8
de julio.


Además del tema de la deuda, la reunión tuvo espacio también para discutir de nuevo,
y por tercer año consecutivo, sobre el déficit democrático en la distribución de cuotas
entre los países miembros. Para Ariel Buria, secretario del G24 (grupo de países en
desarrollo), "el actual sistema de governanza esta completamente desligado a la
realidad económica". Tampoco este tema presentó avance alguno, y nuevamente se
deja para una próxima reunión. Dicen que en la próxima reunión anual (septiembreoctubre)
podría tener lugar una revisión de cuotas y participación, aunque, como
afirma Bretton Woods Project, esta canción ya la hemos oído antes.


También estuvo la reunión caracterizada por las declaraciones cruzadas entre el FMI y
los representantes de Argentina, en lo que algunos han comparado con una partida de
mus. Ante la demanda del FMI de que Argentina encuentre una solución a los
acreedores de bonos que no se han acogido a la reestructuración de la deuda privada,
Roberto Lavagna, ministro de economía argentino, declaró que el canje de deuda no
sería reabierto, desoyendo así la petición del Fondo. A lo que el presidente de
Argentina, Néstor Kirchner, añadió que "hay vida después del Fondo Monetario
Internacional y es una buena vida". Habrá que ver si las declaraciones iban dirigidas al
Fondo o a sus electores.

 
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