Pese a que el Estado español es un acreedor relativamente joven, el volumen de la deuda financiera que los países más deteriorados por la globalización neoliberal mantienen con él es más de cinco veces lo que el Estado español destina a estos países en concepto de ayuda al desarrollo.
En este sentido, la posible contribución del Estado español, y de su Gobierno, a la pauperización de los países de la periferia debe considerarse comparando los compromisos de ayuda al desarrollo con las operaciones financieras generadoras de deuda y con los flujos de retorno asociados a las inversiones transnacionales españolas en estos países.
El objetivo de este apartado es, pues, describir rigurosamente el perfil creditor de las instituciones públicas españolas y dar seguimiento en tiempo real a las actuaciones de aquellos que toman las decisiones públicas en este ámbito, especialmente las del Gobierno español, poniendo énfasis en el contraste entre lo prometido y lo ciertamente realizado, y en su coherencia democrática.