El BIS empezó a funcionar el 17 de mayo de 1930 en Basilea, de manera que es la organización financiera internacional más antigua del mundo. Fue fundado tras el Acuerdo de La Haya, en el contexto del Young Plan, que trataba de las reparaciones de guerra impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles. El nuevo banco tenía que apropiarse de las funciones que previamente había asumido la Agencia General para las Reparaciones de Berlín, y además tenía que fomentar la cooperación entre los Bancos Centrales. Así, durante la crisis financiera de 1931-33, el BIS emitió préstamos de apoyo a los bancos centrales de Austria y Alemania. Al poco tiempo, sin embargo, las cuestiones relacionadas con las reparaciones quedaron atrás y las actividades del banco se centraron en la cooperación entre bancos centrales miembros del BIS, ayudándolos financieramente cuando fuese necesario, así como reforzar otras agencias e instituciones en el fomento de la estabilidad monetaria y financiera.
En general, durante las décadas de los 60 y 70, la cooperación entre los bancos centrales fomentada por el BIS tenía como objetivo la defensa del sistema de Bretton Woods. En 1964 y 1968 emitió préstamos especiales de apoyo a la lira italiana y al franco francés, respectivamente, así como los denominados "Group Arrangements" para apoyar a la libra esterlina en 1968 y 1969. Después de la crisis del petróleo el BIS colaboró activamente en la gestión de los flujos de capital en los países miembros para superar la crisis.
Desde 1963, los gobernadores de los Bancos Centrales de los países del G10 se reúnen al tiempo que las reuniones bimensuales del BIS. En diciembre de 1974 los gobernadores del G10 crearon el Comité de Supervisión bancaria de Basilea, con la finalidad de mejorar la colaboración entre las autoridades de supervisión bancaria.