En 1986 defendió los procedimientos de bancarrota internacional y statu quo de la deuda, mientras el país deudor y los acreedores negocian una reestructuración de la deuda nacional. Esta idea de una "reforma de la deuda internacional" fue presentada por la UNCTAD en 1986, en un anexo al Informe sobre Comercio y Desarrollo de aquel año, como una medida política para aumentar el crecimiento mundial, bajar los tipos de interés mundiales y aumentar los flujos de capital, para poder superar la crisis de endeudamiento y crecimiento que afectaban a los países subdesarrollados. La propuesta fue presentada siguiendo la línea argumental del Capítulo 11 del código de bancarrota de los Estados Unidos. Pese a ello, fue ignorada y despreciada por las instituciones de Bretton Woods. Después de oponerse desde el comienzo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) está abriendo la posibilidad a esta vía, con las condiciones y el aval ante los acreedores del propio FMI.
En esta misma línea, según la UNCTAD, cualquier país debería poder priorizar un conjunto de gastos públicos antes de afrontar el pago del servicio de la deuda: además de los gastos en Sanidad y Educación (gastos sociales básicas), un país tendría que priorizar un 2% del PIB en la administración pública, 3% en seguridad ciudadana y un 5% en infraestructura (carreteras rurales, etc...)
Finalmente, a principios de los años 80, y como resultado del apoyo que la UNCTAD estaba dando a los países que preparaban su participación en el Club de París, se puso en marcha un programa de cooperación técnica conocido como SIGADE. El principal componente del programa es el programa informático SIGADE (DMFAS), un sistema diseñado para fortalecer la capacidad técnica de los países a la hora de recoger, controlar y analizar su deuda pública. Desde la década de los 80 ha sido instalado y utilizado en unos 52 países. En la actualidad, el SIGADE es el sistema de administración de deuda externa más empleado en el mundo. En los últimos años se ha extendido hasta cubrir una cantidad de deuda a largo plazo cercana a los 470.000 milloones de dólares, cerca del 30% del total de la deuda externa a largo plazo de los PVD. Sus objetivos son:
- Ayudar a los PVD a disponer de las estructuras administrativas, institucionales y legales para alcanzar un correcto tratamiento de su deuda externa
- Proveer de asistencia técnica directa a las oficinas de deuda en todos sus productos y servicios, incluyendo la capacitación
- Mantener y mejorar con las últimas tecnologías los sistemas de administración y análisis de la deuda
- Servir de punto de discusión e intercambio de experiencies en temas de administración de deuda
La asistencia que se da con el programa SIGADE contiene tres características principales:
- Servicios de consultoría, incluyendo evaluación de necesidades y consejo técnico, legal, administrativo e institucional en temas de administración, asistencia, instalación y mantenimiento del programa informático
- El programa informático diseñado para cubrir las necesidades operacionales, estadísticas y analíticas de los encargados de elaborar las estrategias de deuda
- Capacitación en el uso del programa informático y en aspectos generales de deuda externa.
Algunas de las capacidades que el citado programa informático permite a los encargados analizar la información de la deuda son:
- Obtención de toda la información referente a préstamos y donaciones, incluyendo su posible relación con otros proyectos y cuentas presupuestarias del país
- Creación y actualización automática de desembolsos estimados
- Cálculos automàticos de todos los plazos de pago
- Registro real de transacciones en el libro de contabilidad, incluyendo pagos, cancelaciones, reestructuraciones, etc.
- Identificación de préstamos que incurren en retardos i cálculo de pagos de penalización
- Generación de informes para validación y control
última actualización, octubre 2002