Si la deuda externa entre comunidades se puede definir en términos financieros y en relación a períodos arbitrarios (en general las deudas financieras a las que estamos acostumbrados no van más allá de unos 30 años), es también totalmente lícito definirla en términos morales e históricos, tomando períodos más largos, por ejemplo 500 años.
En esta segunda modalidad de deuda, denominada deuda histórica y tan discutiblemente legítima como la deuda financiera, la actual configuración política denominada 'Estado español' está sin ningún tipo de paliativos en deuda. Especialmente con América Latina. Deuda histórica española por las invasiones, deuda por el exterminio producido a los pueblos indígenas americanos, deuda por las expoliaciones de oro, plata, y otros productos, deuda por la esclavitud de las poblaciones locales durante decenas de años, y deuda por largos años de colonización española.
La deuda histórica es un argumento de peso, que puede ayudar a relativizar la legitimidad de la deuda financiera sostenido por los actores económicos y políticos actuales.