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Deudas de Desarrollo

Éstas son las deudas contraídas para realizar proyectos de desarrollo que fracasaron o cuyas consecuencias humanas o ambientales resultaron nefastas porque carecían de estudios de viabilidad técnica, financiera, ambiental o social.

Por lo general, se trató de proyectos faraónicos que nunca se pusieron en marcha, o que no se pudieron terminar por defectos irreparables o groseras imprevisiones financieras. Y si finalmente se pusieron en funcionamiento, resultaron ser innecesarios o antieconómicos para el país de localización, aunque muy rentables para los bancos y los proveedores extranjeros… y para los bolsillos de los intermediarios y gobernantes.

Estos proyectos, denominados de desarrollo y promocionados como estratégicos para erradicar o reducir la pobreza, han resultado ser los generadores de las violaciones de los derechos humanos más contundentes en todo el planeta, aumentando la desigualdad social y provocando genocidios, hambrunas, epidemias y miseria, guerras interétnicas y desplazamientos de la población compulsivos, masivos y sin compensación o alternativa, además de desastres ecológicos irreversibles. Incluso como fuente de trabajo resultaron nefastos ya que, más allá de destruir localmente las bases económicas tradicionales, los lugareños ocuparon puestos de trabajo temporales bajo condiciones de sobreexplotación y que no generan calificación, contribuyendo al problema de la desocupación estructural. En definitiva, estos proyectos tendieron –y tienden– a ahondar modelos económicos y políticos dependientes de los poderes centrales y de las empresas transnacionales asociadas, y minaron –y minan– toda posibilidad de soberanía y democracia en los países en desarrollo.
El caso de la central hidroeléctrica de las Tres Gargantas en China

La construcción de la que una vez concluida en 2009 será la mayor represa del mundo, la central hidroeléctrica de las Tres Gargantas en China, coloca a este proyecto en otro primer puesto no tan prestigioso: es el causante del mayor traslado forzoso de población de la historia.

Dos millones de personas –cuyos antepasados se asentaron en la zona afectada 8.000 años atrás y que desde siempre han vivido junto a las aguas del río fuente de energía de la iniciativa y el tercero más largo del planeta, el Yangtzé- serán reubicadas “estratégicamente” en 15 provincias distintas sin considerar siquiera sus lazos familiares. La compensación ofrecida por el gobierno central -un plan de indemnizaciones insignificantes- ha sido blanco de denuncias de la corrupción más rampante en repetidas ocasiones. 

Por otro lado, la operación de reubicaciones se fue convirtiendo en un auténtico caos. El plan de viviendas en tierras más altas planificado para los desplazados no contempla sus prácticas económicas tradicionales y se encontraba demorado al iniciarse la primera etapa de inundación. Las reclamaciones de las familias tienen pocas posibilidades de progresar y los periodistas solidarios con los afectados son perseguidos por la policía local.
Concretamente, las 26 turbinas del proyecto Tres Gargantas prometen producir el 11% de la energía que hoy consume China. Para lograrlo, las aguas represadas en un embalse de 576 km2 de superficie y una profundidad media de 175 metros engullirán 100.000 años de riqueza arqueológica; 800 pueblos desaparecerán para siempre bajo las aguas del Yangtsé; la zona anegada afectará a 4.000 poblaciones, pondrá en peligro a especies animales especialmente protegidas y generará la pérdida de 100.000 hectáreas de tierra fértil junto con granjas, campos de arroz y 1.000 kilómetros de carreteras.
Por su parte, los ingenieros hidráulicos denuncian que las técnicas chinas de construcción de presas están desfasadas y son, en cualquier caso, inadecuadas para emprender un proyecto de tanta envergadura.

Además, el embalse afectará seriamente a las Tres Gargantas (Qutang, Wuxia y Xiling), a las que los chinos definen como el paraje más bello bajo el cielo. La majestuosidad de sus desfiladeros, cuyas paredes verticales alcanzan en algunos casos los 1.000 metros de altitud, y que caen a pico sobre las encajonadas aguas del Yangtzé, han inspirado los más bellos poemas de la literatura clásica china.

Este megaproyecto se ha hecho con créditos internacionales cuyos prestamistas han mirado hacia otro lado ante la catastrófica embergadura de lo que están financiando.

Si las Tres Gargantas pudieran hablar, pedirían misericordia". Dai Qing, periodista y escritora china que fue encarcelada diez meses tras la publicación de su libro Yangtze! Yangtze!, una colección de ensayos y entrevistas que fue prohibida en China porque criticaba la construcción de la presa.
 
 
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