África. Deterioro de los términos de intercambio comercial
El Banco Mundial es el organismo de crédito internacional responsable de promover, mediante su financiamiento, actividades económicas destinadas a la exportación (generadoras de divisas para pagar la deuda externa) como medidas de salvataje de los países del Sur.
Para avalar las medidas propuestas sostiene que la actividad exportadora es garantía de crecimiento económico y que el crecimiento económico es el único índice que señala el camino correcto hacia la erradicación de la pobreza.
Sin embargo, y hasta ahora, estas medidas financiadas por el Banco han resultado evidentemente catastróficas no sólo desde el punto de vista económico-financiero, sino también desde el punto de vista humano y ambiental. Y aún frente a la evidencia estadística, la institución se niega a asumir los cargos y a reparar las consecuencias.
En el continente más pobre del mundo, África, estas recetas, generadas en el marco de los Planes de Ajuste Estructural de los años 80, frustraron cualquier perspectiva de recuperación económica. Si bien la promoción de la exportación de café, cacao y té tuvo éxito en varios países del continente, los exportadores no pudieron ampliar su cuota de mercado por el hecho de tratarse de productos regidos por una demanda relativamente fija.
Por tanto, lo único que provocó el aumento de producción fue la abrupta caída de los precios y el consecuente deterioro de las condiciones de intercambio comercial. De hecho, en términos reales, los precios de los productos promocionados por el Banco alcanzaron los valores más bajos en casi un siglo.
Países como Ghana y Costa de Marfil aumentaron sus exportaciones de café y cacao en casi un 50% entre 1985 y 1990, pero los ingresos provenientes del comercio exterior se vieron disminuidos debido a la caída de los precios. En la década de 1980, África perdió 12.000 millones de dólares como consecuencia de los resultados e impactos “no previstos” por el Banco, que hoy cargan la deuda externa de los países implicados.