10 | 09 | 2010   català
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Deudas fraudulentas

En rigor, las deudas fraudulentas no son otra clase de deuda ilegítima, que pueda identificarse por el destino que se le dieron a los fondos. De hecho, éstas podrán encuadrar en alguna de las categorías de deudas ilegítimas ya descritas, en especial las deudas de corrupción o de elite. Sin embargo, esta distinción pretende destacar los casos en que hubo intencionalidad y connivencia entre las partes para que se cerraran negocios sucios basados en la estafa y el fraude con cargo a la deuda soberana. Y en particular los casos en que la deuda externa se acumula indirectamente debido a la implementación de este tipo de maniobras, como por ejemplo cuando ellas permiten la evasión fiscal, la fuga de capitales o el lavado de dinero.

Proyectos sospechosos

En cuanto a los proyectos que nunca llegaron a realizarse sirve de ejemplo la construcción de la nueva capital nigeriana en Abuja, calculada en 24.000 millones de dólares. Se desconoce el destino de los primeros 2.000 millones que “se gastaron” en el proyecto. Los documentos de la época (1980-83) se “perdieron” como resultado de un incendio.

 

La planta de celulosa CELGUSA

Otro ejemplo sorprendente de este tipo de deuda sospechosa de fraudulenta es la atribuida a Guatemala para la construcción en 1980 de una planta de celulosa (CELGUSA) que quebró pocas semanas después de inaugurarse por cuestiones de inviabilidad técnica y ambiental y cuyo financiamiento fue avalado por la agencia española CESCE.

Desde entonces y hasta 2001, el gobierno guatemalteco se negó a asumir el pago del crédito perseguido por el gobierno español por entender que el proyecto no se había desarrollado con suficiente rigor técnico.

Finalmente el Estado español acordó aceptar como parte del pago de la deuda reclamada por Guatemala, bonos de deuda nicaragüense que Guatemala tenía en su poder. Por su lado, el Estado español incorporó los bonos cobrados al programa de condonaciones de deuda que beneficia a Nicaragua (anulándolos), al que está comprometido en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC). Una deuda ilegítima y fraudulenta que el Gobierno español vendió a la opinión pública como cancelación de deuda de un país pobre; toda una jugada.

El resto de la deuda guatemalteca producida en esta operación de socialización de deudas privadas, se cancelaría al vender la fábrica a nuevos proprietarios internacionales, que al parecer no contemplaron los inconvenientes técnicos y ambientales que generaron su inminente cierre 25 años atrás.
 

 
 
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